26 de diciembre de 2009

Regalos navideños



X lleva días, muchos días, pensando qué regalarle a Y. Desde hace tiempo, porta consigo una libretita y se apunta cada cosa que Y dice que le gusta, o que cree que a Y le hace falta. Hoy la mira, y la remira. La lista. Uf. No sirve. No quiere regalarle ni un libro, ni un disco, ni ropa, ni unas entradas para el teatro. X, algo cabizbaja, comienza a caminar por la habitación, se detiene junto a la ventana y mira a los vecinos de enfrente, enzarzados en la cama. Contándose secretos al oído.

De repente, el corazón le da un vuelco. ¡Ya lo tiene!

Y lleva mucho tiempo triste, decaído. Así que a X se le ha ocurrido que le preparará un pack de primeros auxilios antidías grises. Ha entrado corriendo en su habitación, se ha sentado al escritorio y se ha puesto a dibujar, a recortar, a pegar. Ha hecho una cajita, de color crema, con muchos dibujos. Con un pez enorme, de rayas. Con un árbol pequeñito, naranja. Con un campo de girasoles. En la tapa superior, le ha puesto una foto, de un viaje a punto de empezar. Para que Y, cada día que mire la caja, pueda sentir y pensar que hoy empieza todo. Que cada día puedes emprender un largo viaje, una aventura. Un cambio, un camino.

Caja lista. ¿Y dentro?, se pregunta X. Dentro... piensa y piensa y... coge un frasquito de cristal verde clarito y le pone cientos, miles de letritas, para que reescriba cada capítulo de su vida que no le guste. Al lado, cuidadosamente, deposita un paquetito de abrazos energéticos, de esos que cuando los das notas un chispazo desde el cogorote hasta la planta del pie, con piruetas en el estómago y en el pecho. en la parte de abajo, hay una cajita repleta de besos salvavidas, de besos curalotodo; un corazón envuelto en papel de celofán, latente, latiendo. E infinidad de caramelos de naranja por todas partes. También hay un par de tarrinas, una de minutos preciosos, y otra de historias con final feliz. Y un refugio, en el que poder esconderse cuando el mundo le vaya demasiado grande.

Cuando acaba de poner todas las cosas en la cajita, X la mira, satisfecha y contenta. La cierra, la envuelve en papel de regalo, le pone un lazo y la abraza.

Tengo tu regalo, Y. Piensa.

21 de diciembre de 2009



(all the time spent dreaming's never lost)

(Dibujo y frase de Albert Aromir. Diseñador, ilustrador y... poeta)

Besos de mecromina


Érase una vez que era una Princesilla linda linda. Y feliz como una perdiz.

Princesilla hace días que ríe.

Escribe poemas. Hace pasteles. Compra flores

Hace días que Princesilla se acuesta tarde, se levanta repronto. Antes, mucho antes de que salga el sol.

Sueña. Y ríe. Y piensa. Imagina.

Hace días que Princesilla espera. Que él llegue, Que él la llame, que él le confiese un día que también escribe poemas, hace pasteles y compra flores, como ella. Que sueña que camina por el Palacio de la Luz, junto a ella.

Hace mucho que Princesilla no se siente tan princesilla en su palacio de cristal. Y por eso, camina flojito, casi levitando, pero contenta. Tiene miedo a romper los pasillos con su trote feliz.

Y se pasea, con su luz, enorme, del pasillo al comedor. Con su sonrisa de niña. No me mates con cuchillo, mátate con tenedor. Y sus andares de pandereta

P E R O

Ayer Princesilla estaba triste, muy triste. Esperaba.

Esperaba que él llegara.

Esperaba que le confesara que él no hacía poemas. Ni la soñaba. Ni la reía.

Esperaba que él le dijera que no quiere vivir en el Palacio de la Luz, junto a ella, ni hacer girasoles-giravidas de papel de celofán.

Ayer mi Princesilla estaba triste, requetetriste.

Le metí un puñado de besos de mercromina en el bolsillo.

Y la vi alejarse, arrastrando los pies, con la mano en el bolsillo, hundida en el saquito de besoscuralotodo.

17 de diciembre de 2009

un poco de buen humor para acabar el año...

Para todos aquellos que, como una, cada día luchan por mantenerse a flote como freelances...

Entrad en la web y explorad... no tiene desperdicio! http://www.apadrinaunfreelance.com/

12 de diciembre de 2009

My little words

Ayer fui al concierto de Russian Red en el Palau de la Música, en Barcelona. Me encantó. Iba algo recelosa porque el año pasado ya había visto a esta chica varias veces y temía que fuera muy similar a los anteriores conciertos. Es más, en alguna ocasión había llegado a pensar que estaba algo sobrevalorada. Pero no. Ni mucho menos. Russian Red ha crecido musicalmente. Y ayer lo demostró. Vino con una banda e hizo sus canciones grandes. Las versionó, de una manera espléndida. Tocó algunas canciones nuevas, preciosas y muy folkies, y versiones de otros artistas.

Una delicia, su música. A pesar de que ella sea más sosa imposible. De que no logre establecer ningún tipo de comunicación con el público y de que se haya empeñado en adoptar un personaje a medias entre tímido y lánguido.

Disfruté muchísimo su concierto. Los músicos con los que vino, geniales, sobre todo el batería, que se dejaba la vida.

Os dejo una versión que tocó con la que consiguió erizarme la nuca.

11 de diciembre de 2009

Encuentros y desencuentros





A veces, puedes encontrarte gente sin encontrártela. O desencontrarla encontrándotela.

A veces caminas por la calle y de repente, a unos pasos de ti, frente a un escaparate, aparece alguien que conociste bien una vez. Primero miras, con una mezcolanza de timidez, sorpresa e incluso vértigo. Y después los recuerdos comienzan a agolparse en forma de lágrimas en tus pupilas. Te viene a la cabeza aquel café en aquel barecito de aquella calle cerca de allí; aquel cumpleaños en que te regaló tal libro, que devoraste en dos noches, entusiasmada; aquellas canciones descubiertas; las miradas cómplices, los nervios de un viaje; un concierto; meses lluviosos en un país lejano. Cintas rayadas de tanto escuchar. Don't look back in anger. Secretos, dolores y tristezas compartidas.

Notas que al corazón se le sube el volumen. Se ralentiza, bum.......bum........ bum...... Y late, late, late muy alto muy alto. Como si quisiera llamar al otro. "Eh!! Que estoy aquí!"

A veces, miras a ese alguien, detenidamente. Y, mientras, cientos de personas cruzan de un lado a otro de la calle, con sus compras navideñas. Y piensas que el año pasado por estas fechas tú también llevabas una bolsa con un regalo con su nombre. Que el año pasado por estas fechas os llamasteis para felicitaros el 2009. Que el año pasado por estas fechas habrías corrido desde el otro lado de la calle para saludarla. Que el año pasado... tantas cosas.

El semáforo se pone en rojo. La gente se apresura a pasar al otro lado antes de que los coches arranquen. Tú sigues allí, de pie, como un estaquirote. O como dicen los franceses, poirroteando (plantados como un puerro). Inmóvil. La persona le echa un vistazo al escaparate. Tal vez busca un regalo, tal vez necesita unos zapatos. Te la imaginas dudando. Preguntándote: ¿tú te lo comprarías? "Yo creo que te queda bien, sí". Se medio gira y temes que te descubra, allí, entre la gente, observándola. Queriendo avanzar y tocarla. "Cómo te va? ¿Dónde te has metido? Te he echado de menos". El semáforo está a punto de cambiar a verde. Aquella persona comienza a caminar lentamente, distraída. Quieres apresurarte y saludarla. Pero entonces te das cuenta de aquel encuentro fortuito es un desencuentro más, que se suma a una larga lista de desencuentros que habéis ido acumulado durante aquel año. Llegas hasta su lado, y muy flojito, y le dices: "Feliz navidad. Ojalá estés bien". Mientras alrededor tuyo la gente sigue caminando, arriba y abajo, con sus compras; el tráfico circula, espeso, y comienza a refrescar. En un poquito encenderán las luces de navidad.

A veces, puedes encontrarte gente sin encontrártela. A veces puedes desencontrar a personas que una vez creíste que conocías bien y darte cuenta de que ahora, ya, son irremediablemente completos extraños.



De versiones. Don't look back in anger

9 de diciembre de 2009

Light my way

Al parecer, la cosa va de luz. Hoy al levantarme, tenía una cancioncilla en el correo.
Sobre luces. Sobre sombras. Sobre oscuridades que se desvanecen

Gran canción para comenzar el día.





Sometimes I feel like I don't know
Sometimes I feel like checking out
I want to get it wrong
Can't always be strong
And love it won't be long...


Oh sugar, don't you cry
Oh child, wipe the tears from your eyes
You know I need you to be strong
And the day is as dark as the night is long
Feel like trash, you make me feel clean
I'm in the black, can't see or be seen


Baby, baby, baby...light my way
(alright now)
Baby, baby, baby...light my way


You bury your treasure
Where it can't be found
But your love is like a secret
That's been passed around
There is a silence that comes to a house
Where no one can sleep
I guess it's the price of love
I know it's not cheap


(oh, come on)
Baby, baby, baby...light my way
(oh, come on)
Baby, baby, baby...light my way


Oh...ultraviolet...
Ultraviolet...
Ultraviolet...
Ultraviolet...


Baby, baby, baby...light my way


I remember
When we could sleep on stones
Now we lie together
In whispers and moans
When I was all messed up
And I had opera in my head
Your love was a light bulb
Hanging over my bed


Baby, baby, baby...light my way
(oh, come on)
Baby, baby, baby...light my way


Ultraviolet...
[repeat 4 times]


Baby, baby, baby...
Baby, baby, baby...
Baby, baby, baby...light my way
[repeat 3 times]


Baby, baby, baby...light my way

8 de diciembre de 2009

La chispa adecuada

Hoy Miss Caos publica en su página de Facebook un fragmento que me ha parecido idóneo para un día como hoy. Entra el solecito por mi ventana, abierta, y el viento agita la cortina, suave, casi la mece. Y he recordado con nostalgia el libro "Como agua para chocolate", de Laura Esquivel. Con nostalgia porque hace ya muchos años, porque en aquellos años descubrí la literatura mágica sudamericana. Y porque el libro es, simplemente, una delicia.

Dice Miss Caos que algunas personas nacen con una especie de don. De luz. Que las ilumina e ilumina a los demás. Como si fuera un faro enorme. Hay gente que se acerca para compartir esa luz. Otros, en cambio, son una especie de vampiros de luz, seres oscuros que aunque disimulen van dejando por allí por donde pasan oscuridad, y que se arriman a esos seres luminosos para robarles su luz y poco a poco, apagarla.



"Mi abuela tenía una teoría muy interesante, decía que si bien todos nacemos con una caja de cerillos en nuestro interior, no los podemos encender solos, necesitamos, como en el experimento, oxígeno y la ayuda de una vela. Sólo que en este caso el oxígeno tiene que provenir, por ejemplo, del aliento de la persona amada; la vela puede ser cualquier tipo de alimento, música, caricia, palabra o sonido que haga disparar el detonador y así encender uno de los cerillos. Por un momento nos sentiremos deslumbrados por una intensa emoción. Se producirá en nuestro interior un agradable calor que irá desapareciendo poco a poco conforme el tiempo, hasta que venga una nueva explosión a reavivarlo. Cada persona tiene que descubrir cuáles son sus detonadores para poder vivir, pues la combustión que se produce al encenderse uno de ellos es lo que nutre de energía al alma. En otras palabras, esta combustión es su alimento.

Si uno no descubre a tiempo cuáles son sus propios detonadores, la caja de cerillos se humedece y ya nunca podremos encender un solo fósforo"
(...)

Fragmento de la novela "Como agua para chocolate" de Laura Esquivel

6 de diciembre de 2009

3 de diciembre de 2009

Dear reader

Descubrí a este grupo de Sudáfrica, Dear Reader (la web es una delicia), un poco por casualidad y a través de este vídeo. Y me encanta. S me dice que cómo no voy a querer que me encasille musicalmente hablando si resulta que siempre me gusta todo lo folk. Aish.. qué le vamos a hacer... Cuando vi este cuento, no pude evitar sentirme un poco identificada con el prota. A veces, tras muchas patadas, la vida te pone por delante algo a lo que te aferras porque piensas que te va a sacar de allí. pero son más tus ganas de salir que realmente las oportunidades... y así acaba todo. Quizás lo interesante no es quedarse con el final, sino con que durante un tiempo, aunque efímero, fuimos felices. ¿No os parece?

Además, ¿quién no ha querido dejarse engañar un poquito a cambio de un tiempo de ilusión?


2 de diciembre de 2009

La mesa de trabajo de Picasso


A veces, no sé cómo, se me acumulan en la mesa de trabajo miles de objetos. Creo que tienen vida propia y aunque los deje en otro rincón de la habitación, o en alguna estantería, cuando me giro y no los veo, emprenden la marcha de nuevo y se amontonan, unos encima de otros, por la impresora, encima del teclado del ordenador, junto al ratón. A veces, al principio, no me doy cuenta. Y sólo cuando llevo un rato trabajando, noto que estoy incómoda y me descubro encogida, intentando manejarme entre tanto trasto. Un caos, vamos. Me niego a creer que sea desordenada. ¡Más bien se trata de una rebelión!


A veces, no sé cómo, se me acumulan cosas en la vida. Y ayer hablando con Miss Caos sobre Picasso, me contó una anécdota que hoy creo que me viene la mar de bien. Resulta que al genial pintor le ocurría algo parecido. Cuando se disponía a dibujar, tenía nque abrirse paso entre cuadernos, botes de pintura, hojas, paletas... Y con algo más de genio del que yo tengo, apartaba todo, ¡zás! ¡zás!, hasta dejar la mesa limpia. Entonces, sólo entonces, se ponía a dibujar. Porque con tanta cosa molestando, es más difícil centrarse, concentrar nuestra atención en algo.ç

Me decía Miss Caos que ésta es una buena metáfora de la vida. Y es cierto. En ocasiones tendemos a acumular responsabilidades, personas, hábitos, incluso lugares, que no nos dejan ver. Nos llenamos hasta las cejas de cosas, tantas, que no nos dejan ver más allá. Y creo que a veces vale la pena detenerse y pensar por un momento. Observar y observarnos desde fuera. Intentar tener algo claro qué queremos y entonces limpiar nuestra mesa de cosas que no suman.

Estos días ando enfrascada en la lectura de Elogio de la lentitud, un libro casi terapéutico que mi buena amiga A me recetó ante mi crispado estado de aceleración. Y creo que la anécdota de la mesa picassiana mucho tiene que ver con lo que Carl Honoré, el periodista que escribe este manual pro slow life, cuenta. A veces vamos tan y tan rápido por la vida, que no tenemos tiempo para dedicarnos a lo que de verdad importa. Y tampoco para deternenos, pensar, y decidir qué dejar en la mesa, qué quitar.

Yo, de momento, me contento con poder parar, de vez en cuando, y echarme un vistazo. A ver...

4 de julio de 2009

La vida en pantalla de cine




WE CAN GO FOR A WALK,
DEEP BLUE HOLES FILLING ON MY FEARS
WE CAN GO TO THE THEATRE
COS I KNOW HOW IT ENDS THE SHOW
I READED SOME NEWSPAPERS SEARCHING FOR A GOOD MOVIE
AND FINALLY THOUGHT ABOUT WALKING THROUGH AN ENDLESS,
AVENUE

ME AND YOU THE WORLD COLLAPSED
IN PERFECT SIGHT
WHEN YOU DECIDE,
TO APPEAR ON SCREEN,
THE ONE THAT HANGS ON
A LIFE ON CINEMASCOPE

IS YOUR CHILD FREE? JUST OPEN UP THE DOOR
JUST TRY TO BEGIN WITH YOURSELF
IS YOUR MIND FREE?, JUST OPEN THE DOOR
JUST TRY TO BEGIN WITH YOURSELF

ME AND YOU THE WORLD COLLAPSED
IN PERFECT SIGHT WHEN YOU DECIDE,
TO APPEAR ON SCREEN, THE ONE THAT HANGS ONE
A LIFE ON CINEMASCOPE

21 de mayo de 2009

Imbéciles

Extraído de Persépolis, libro 1. Cuando Marje aún es pequeña



"En la vida encontrarás a muchos imbéciles. Si te hieren, peinsa que es su estupidez la que les empuja a hacerte daño. Así evitarás responder a su maldad, porque no hay nada peor en el mundo que el rencor y la venganza... mantén siempre tu dignidad, tu integridad y la fidelidad a ti misma."

Persépolis




Hace ya algún tiempo que sabía de la existencia de esta novela. Mucho antes de que se pusiera de moda, hicieran la película y comenzara este boom de historietas gráficas en todas las librerías, S me la descubrió. A ella le gustaba mucho, de hecho, le gusta mucho la ilustración y sabe un montón. Durante todo este tiempo siempre he sentido curiosidad por este libro, aunque no sé por qué reparo tonto, era reacia a leerlo. El otro día, al ir a comprar unos libros para mis compis de curro, que cumplían añitos, no pude resistirme y en una especie de impulso me compré Persépolis. Y tengo que decir que es una verdadera delicia.



A estas alturas, no creo que quede nadie sin saber qué es Persépolis, pero por si acaso, es una la historia autobiográfica de la iraní Marjane Satrapi, la historia de cómo creció en un regimen fundamentalista islámico que la acabaría llevando a abandonar su país. El cómic empieza a partir del año 1979, cuando Marjane tiene diez años y desde su perspectiva infantil es testigo de un cambio social y político que pone fin a más de cincuenta años de reinado del sha de Persia en Irán y da paso a una república islámica. La niña "Marji" es genial, tiene una imaginación brutal que hace que mantenga conversaciones con Dios -al que encuentra un curioso parecido con Karl Marx- y sueña con llegar a ser algún día la última profeta que siga los pasos de Jesús y Mahoma. Es muy recomendable :) cuando lo acabe, ya os contaré qué me ha parecido.

18 de mayo de 2009

Adiós

Hoy es un día muy triste.
Murió el poeta
,
,
,
,
,
,





Táctica y estrategia

Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos.

Mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible.

Mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos.

Mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos

no haya telón
ni abismos.

Mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple.

Mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites.

12 de mayo de 2009

Hay veces en que no entiendo nada

Esta mañana, cuando sonó el despertador, hice el ademán, como siempre, de apagar el despertador y de golpe, boom, me di con toda la mano contra la pared. Qué dolor. Pero, ¿cómo? pensé y me quedé algo aturdida y desubicada. Quizás me habría movido tanto durante la noche que no me había dado cuenta de que estaba durmiendo en el sentido contrario al que suelo hacerlo siempre. Como cuando de pequeña, al despertarme en mi pueblo, tenía la cabeza en los pies de la cama y los pies, en el cabezal. Intenté abrir los ojos. El Despertador seguía taladrando y temí que Mrs rexi se despertara. miré hacia arriba, hacia la lámpara y todo me pareció estar como siempre. Así que, lo intenté de nuevo. Segundo asalto. estiré de nuevo la mano, dolorida, algo más cauta y ¡zás! de nuevo me di contra la pared. Pero ¿qué pasa aquí? Entonces, me di media vuelta y me dispuse a enceder la luz, pero en el lado izquierdo de la cama tampoco estaba el interruptor que cada noche apagaba. Comencé a inquietarme y a pensar que, quizás, aún seguía metida de lleno en mi mundo paralelo. Probé a localizar de dónde procedía el sonido del despertador y avancé a gatas por la cama cuando de repente, me di con el techo. entonces ya sí que no entendía nada de nada. Pero, ¿qué había pasado? Si el día anterior lo dejé todo en su sitio, en orden. Cómo podía ser que tan sólo 24 horas después todo estuviera desparramado, desorganizado, caótico.

Me empezó a entrar una sensación de angustia y de ansiedad. A penas podía respirar y sentía las sienes a punto de estallar. Notaba que estaba llorando porque tenía la cara húmeda y caliente. Estiré la punta del pie e intenté reseguir el filo de la cama, a ver si descubría algún hueco por el que poder salir de allí. cuando al fin lo encontré, con el pie, sin querer, le di al interruptor de la luz, que se había caído allí abajo. y al iluminarse la habitación, me di cuenta de que nada era como yo pensaba. ¡Todo estaba cambiado! Pero si ayer mismo estuve ordenando... ¿cómo podía ser? La cabeza me daba vueltas y el corazón lo tenía en plena batucada. Realmente, hay veces en que una no entiende nada de nada. Por más que lo intente

29 de marzo de 2009

20 de febrero de 2009



Esta mañana, mientras me estaba preparando el café, no me di cuenta y se me cayó el corazón al fregadero. Estaba enjuagando la cafetera y ¡zás! Un desastre, porque había platos sucios de la noche anterior y se me ha puesto perdido. La verdad es que al levantarme había notado más molestias de lo habitual, pero no llegué a pensar que acabaría por caerse. Lo he limpiado como he podido, intentando aguantar el asco, la repugnancia que me provocaba la visión de esa carne violácea, viscosa, gelatinosa, que era parte de mí, que había sido parte de mí y que esta mañana había decidido emanciparse. Como los dientes de leche. Como la inocencia.

Lo he secado, cuidadosamente. Pero entonces he visto que estaba demasiado frío. Así es que lo he metido unos segundos en el microondas, para que recuperase un poco de calor, junto con la leche para el café. Dice Mrs Rexi que en las instrucciones del microondas dice que no se puede poner leche a calentar. Pero entonces, ¿para qué se compra la gente un microondas? ¿Y corazones? Al parecer, sí, porque en el librillo no decía nada. Al sacarlo, he visto que seguía teniendo un color sospechoso. Como de carne que empieza a pudrirse. Como cuando te olvidas de que tienes algo en la nevera y pasan los días y los días.

No sé qué hacer. No creo que a nadie le sobre por ahí uno. Tal y como está la vida de cara, es como para ir regalando las cosas. He pensado en poner un poquito en un bote, como hago con el kéfir, y cubrirlo de agua con azúcar y un pquito de sal, a ver si vuelve a activarse y crece y se reproduce, y entonces podré tener un par o tres de respuesto. De momento, y hasta que no encuentre una solución, lo he envuelto en albal y lo he metido en el congelador.

10 de febrero de 2009

El entierro


Mi hermano estaba completamente fuera de sí. Con la mirada extraviada. Trémulo. Y chillaba. De vez en cuando, abría la boca y chillaba. Cosas incomprensibles. Histérico.

Entonces mi padre me miró, con los ojos llenos de lágrimas, con los ojos anegados en lágrimas, tristes, muy tristes, me miró a mis ojos, a mis ojos secos, me cogió fuerte del brazo. ME haces daño, papá. Y me dijo

-Tú siempre has sido más fuerte que tu hermano.

Yo, la fuerte. Yo, la que sostiene. Yo, la que aguanta. Yo, la que puede con todo. Yo, la que se derrumba y se levanta. Yo, la que abraza, la que levanta, la que recoge del camino, la que sigue caminando. Yo, la cansada de tener que ser fuerte.

-Tú siempre has sido más fuerte que tu hermano. Me dice mi padre mirándome a los ojos, con sus ojos anegados en lágrimas. Pero yo no soy fuerte. No quiero ser fuerte. Quiero volver atrás, quiero ser una niña de nuevo, y que vengas tú, papá, y me protejas de todo, del mundo. Quiero volver a meterme debajo de la manta, volver a poder tener miedo. Y gritar: tengo miedo. No quiero. Me quiero quedar pequeña.

-Tú siempre has sido más fuerte que tu hermano. No papá, pienso, no es que sea más fuerte, es que no lo quería. Y la dureza de las palabras resuena y martillea en mi cabeza. N o l o q u e r í a. Crueldad intolerable. Y me vienen mil recuerdos, del viejo fumando, del viejo de ojos verdes en la tienda, sentado, en su despacho. Del viejo hablando con mi hermano, de los soldados y del fusil. Del viejo. Del viejo que ya no está.

-Tú siempre has sido más fuerte que tu hermano. Sí, claro papá. Qué remedio! Es lo que me ha tocado. No lo he escogido yo, pero te puedo asegurar que estoy cansada.

7 de enero de 2009

Juego de niños




Hoy lo he matado
Hoy lo he invitado a casa, hemos charlado, nos hemos reído
Hoy lo he matado. Como en las películas. Como en los libros
Hoy me ha contado que está colado por María, que sus padres se pelean casi a diario y que, tal vez,más adelante estudie medicina
Hoy hemos corrido por la casa, hemos espiado a mi hermana, hemos visto la tele, hemos merendado
Hoy hemos jugado a la guerra, a matar.
Hoy hemos entrado en la habitación cerrada con llave de mi padre; hemos abierto con un palillo la cerradura de la habitación cerrada con llave de mi padre y hemos entrado
Hoy hemos cogido por primera vez un arma, un arma de verdad.

La hemos acariciado, la hemos admirado, la hemos temido y la hemos desafiado

Hoy hemos jugado a matar

Hoy he matado

Hoy hemos simulado que nos disparábamos

En el pecho, en los genitales, en una mano, en la cabeza
Pun pun pun. Pun pun pun. Pun pun pun. Pun pun pun. Pun pun pun. Pun pun pun. Pun pun pun. Pun pun pun. Pun pun pun. Pun pun pun. Pun pun pun. Pun pun pun. Pun pun pun. Pun pun pun. Pun pun pun. Pun pun pun. Pun pun pun. Pun pun pun. Pun pun pun. Pun pun pun. Pun pun pun. Pun pun pun. Pun pun pun. Pun pun pun.

¡Estás muerto!

Está muerto

Hoy hemos jugado a disparar
Hoy he disparado por primera vez de verdad
A una persona
A ti
A ti, mi amigo
Hoy he jugado a matarte y te he matado

Hoy lo he matado

2 de enero de 2009

Propósitos para el 2009



1.- Dejar de morderme las uñas
2.- Escribir un cuento
3.- Contestar los mails que me mandan los amigos y que me hacen mucha ilu pero que siempre acabo dejando para otro momento responderlos y se acaban ciber perdiendo
4.- Ganar un par de kilos de paciencia. O tres o cuatro
5.- No pensar en ti
6.- Pensar en mí
7.- Practicar el sentido del humor. Asistir a clases de risoterapia y seguir un curso de humor por correspondencia
8.- Hablar portugués
9.- Viajar a Islandia, a Nueva York, a Austria, a Praga, a México y a Canadá
10.- No decir que sí cuando en realidad quiero decir que no
11.- Perfeccionar mis muffins
12.- No volver a creer en tus mentiras
13.- Leer algún clásico, aunque me cuesten
14.- No ponerme más mi supercamiseta de supersufridora
15.- Conseguir que sobreviva durante más de seis meses alguna planta
16.- Enamorarme, de los pies a la cabeza. Atómicamente.
17.- Conocerte
18.- Cuidar a los míos un poquito más y no abandonarlos
19.- No escribir más listas de propósitos incumplibles
20.- Cumplir a rajatabla esta lista de propósitos
21.- Seguir soñando